Sigan con su ilusión de creer que les acompañamos,
pero ahora ya los hemos abandonado
a sus verdaderos albedríos
a su destrucción.
Nos cansaron con tantas fantasías
de ángeles y demonios
de buenos y malos sobre la faz del planeta.
Ya están solos como quieren,
les deseamos buena suerte en el futuro que viene,
es el que han elegido.
Nos limitaremos a verlos desde aquí
como se destruyen, despacio,
despreciando un don que pocos poseen
en el cosmos, ese don se llama planeta de bondad.
Luego vendremos otra vez a poblarlo
pero sin dejarlos a su discreción.
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